Regresión a vidas pasadas (III): La Mujer Tambor - Brujito Maya
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Regresión a vidas pasadas (III): La Mujer Tambor

Regresión a vidas pasadas (III): La Mujer Tambor

Por Gabriel Mariano Rugiero/ Instagram @brujitomaya

Desde chiquito sentí una gran atracción hacia la actuación ¿De dónde provenía mi pasión por el teatro? Realicé una regresión a vidas pasadas con la Lic. Victoria Tommasi, para bucear en el origen de mi vocación y tratar de encontrar algunas respuestas. Luego de una breve entrevista previa, donde me pregunto qué quería trabajar en esa sesión, comenzó una cuenta regresiva con los ojos cerrados, que me llevo a un viaje interior.  Entonces me preguntó ¿qué ves? En mi pantalla mental surgió la escena de una mujer indígena con un tambor, tendría unos cuarenta y cinco años pero parecía mucho menor (como de unos treinta), el cabello negro y largo, la piel marrón, estaba acompañada de otras mujeres, todas cantaban y se balanceaban como meciéndose, alrededor de un gran fuego. Esa mujer era una chamana, una “mujer medicina”, junto con las otras mujeres. Sentí un cosquilleo en la garganta, y lo vincule con la voz. Esa mujer estaba usando “el poder de su voz”, del canto, de la danza, como un acto mágico, realizando rituales y ceremonias. Ahí estaba presente mi conexión con el teatro. Se presentaron otras escenas, vi a esas mujeres tejiendo juntas en telar. Todas ellas eran las curanderas de su pueblo. Pensaban y hablaban de manera colectiva, todo lo hacían juntas, no identificaba en mi un pensamiento individual, como si todo lo pensara en grupo.

 

 

Victoria me pregunto por los hombres. Ellos hacían su vida separados de las mujeres, cazaban para traer alimento a la tribu, iban a pelear con otras tribus. De pronto sentí una punzada en el pecho y apareció la angustia. Uno de los hijos de esta mujer, su preferido, había muerto en uno de los enfrentamientos con otra tribu. La mujer de mi visión pego un grito desgarrador y se quedó sin voz. Lloraba desconsoladamente y sus compañeras la agarraban de la ropa a ambos lados. Afuera los hombres habían hecho una pira con ramas y estaban quemando a su hijo en una ceremonia. Odie a los hombres con toda mi alma. Vi el alma de mi hijo como un remolino de luz en el aire que se convirtió en una pluma blanca (a partir de allí lo llame “pluma blanca”). Desde ese momento ella nunca más volvió a cantar, y hablaba con un hilo de voz, como si estuviera disfónica, y continuó así hasta el fin de su vida. ¿Cómo murió? me pregunto Victoria. La vi rodeada de sus compañeras, todas cantaban, ella también cantaba muy bajito. Vi su cuerpo viejo, con abundante vientre y cadera, sus pechos largos y caídos, me pareció hermosa (tendría alrededor de sesenta años). Entonces con un último canto, un humito salió de su boca y dejo su cuerpo físico. En el momento que ella abandono el cuerpo físico hubo un temblor en la tierra, como si se hubiera producido un terremoto. Respire profundo, unas lágrimas corrieron por mis ojos, y luego Victoria me contó que ella también se había conmovido con el relato de esta vida. Luego ella volvió a contar y regrese al presente, en esta vida, como Gabriel.

 

Publicado en la edición impresa de DIARIO POPULAR, el 28 de enero del 2024
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