Los Espiritus Yokai en la mitología Japonesa - Brujito Maya
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Los Espiritus Yokai en la mitología Japonesa

Los Espiritus Yokai en la mitología Japonesa

Por Gabriel Mariano Rugiero/ Instagram @brujitomaya

 

En la mitología japonesa existe miles de espíritus malignos, criaturas sobrenaturales, entidades demoniacas y monstruosas, llamados Kami. Se los reconoce con variados nombres: yokai, chimimoryo, bakemono, obake, mamono. Algunas de estas entidades cobraron forma y representación en el teatro kabuki, como los demonios Oni. Estas creencias antiguas se remontan a más de mil años. Para ellos los fantasmas, monstruos y demonios eran entidades reales y podían hacer muy difícil la vida de las personas, enfermarlas y hasta provocarles la muerte. Los chamanes eran los encargados de alejar estos malos espíritus, limpiar las casas de posibles intrusiones energéticas, y devolver a estos malos espíritus al reino que pertenecen.

Los onryo (fantasmas vengativos) eran fantasmas de humanos que regresaban para atormentar a las personas. Los kaibutsu (monstruos) se los representaba con extrañas formas, como bestias horrendas (kaiju), pájaros aterradores (kaicho). Existía otra categoría conformada por elementos como los kaika, espíritus del fuego. Las personas podían estar expuestas a la posesión de espíritus malignos (tsukimono) y los antiguos chamanes eran los únicos con poder suficiente para exorcizarlos y liberarlos.

El onmyodo, era una antigua filosofía oculta esotérica, que comprendía diversas áreas de estudio sobre las artes sobrenaturales, desde la adivinación y la clarividencia, el estudio de astronomía y su aplicación en la astrología, magia y medicina, y eran los encargados de expulsar estos malos espíritus. Los practicantes del onmyodo se llamaban onmyoyi, y eran los que oficiaban estas ceremonias y rituales específicos.

 

 

Estas creencias están arraigadas en los antiguos pueblos de toda la tierra. Cada cultura tiene su propio panteón de representaciones, con espíritus y criaturas del más allá, así como seres luminosos y celestiales. Siempre que realizamos alguna ceremonia, primero consagramos el espacio para que ningún espíritu intruso interfiera con nuestro trabajo. De esa manera nos aseguramos que estamos protegidos por un círculo de luz.  Las larvas y cordones energéticos (filamentos de energía que nos atan a otras personas), también se adhieren a nuestro aura y el plexo solar. Así también como los pensamientos negativos que nosotros mismos tenemos, se van acumulando formando manchas negras y nudos. Para hacer una limpieza del aura utilizamos distintas herramientas, la misha (mesa) ceremonial, el humito y los sahumos, cristales, y el tambor entre otros. Siempre recomiendo ser muy cuidadoso antes de ponernos a hacer este tipo de limpiezas a otros, sin estar lo suficientemente preparados. Debemos saber que estamos trabajando con poderosas energías y no tenemos que tomárnosla a la ligera. Luego de atender a un consultante debemos descargarnos. Colocarnos un tiempo prolongado debajo de la ducha, sintiendo como el agua se va llevando todo y nos limpia, cargarnos de energía abrazando un árbol, pisar descalzos la tierra, son algunas de las formas que yo uso para mi propia limpieza. (Del libro “Aprendiz de Brujo” de Gabriel Mariano Rugiero).

 

Publicado en la edición impresa de DIARIO POPULAR, el 3 de febrero del 2024
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